Las y los habitantes de la vereda Caño San José tienen frente así una gran entrecrucijada a la hora de decidir dónde conseguirán elementos de primera necesidad. En primera medida tienen más cerca a Caño Cabra, pero ir allá no garantizará que puedan retornar a sus casas con mercado, no hay. En La Carpa sí hay mercado pero no reciben como moneda de cambio los gramos de pasta base de coca, en ocasiones rogar da buenos resultados, pero en otras deberán llegar con las manos vacías. También pueden emprender un largo camino hacia Nueva Colombia, “semejante lejura. Y sin plata pa’ gasolina y pa’ todo, ¿entonces qué se puede hacer?”, nos contó don Fernando, un habitante de esta vereda quien ocasionalmente va al corazón del Guayabero por alrededor de cuatro horas en bestia, pero solo si los afluentes lo permiten.

Maritza Moreno es presidenta de la vereda Caño San José, explica que hace un año no les compran la pasta base de coca, por ello muchas personas se han ido, especialmente hacia zonas ganaderas del Guaviare, dejando la vereda casi sola, “contábamos con más de 70 familias y ahorita pues tenemos solo como 26”. El que se estén quedando solos deriva en dificultades para mantener el acceso a derechos básicos como la educación. “Hemos estado afectados, mucho, por falta del docente, pues ya vamos a mitad de año y el docente no, nada que aparece ni nada de eso, los niños están ahí perdiendo tiempo”, recuerda esta lideresa comunitaria.

Para Maritza, irse no es una opción. “Nosotros somos una familia grande y nosotros en la ciudad no tendríamos el sustento que creo que tenemos en el momento. Pues acá no es que vivamos como reyes, pero la tranquilidad que hay acá en el campo no se da en la ciudad”. Con lo que está de acuerdo Carlos Zapata, otro habitante de la vereda quien recuerda que por ahora por lo menos con yuca, plátano y “marisca”, pueden sostenerse.

Los hijos mayores de Carlos lograron terminar el bachiller y posteriormente al no poder continuar sus estudios empezaron a trabajar con la hoja de coca, pero con los pequeños “toca bregarles a dar el estudio acá, en la escuela”, de ahí radica su preocupación que gran parte de este año no hayan tenido docente.

Así como no hay educación, tampoco hay acceso a la salud  y el que no cuenten ni con carreteables estables para comunicarlos con las demás veredas, los deja aún más aislados dentro de la propia región.
 
Tras casi un año en que no circula el dinero, la única opción para quienes no se pueden ir, es esperar a que como en otras ocasiones, la pasta base de coca vuelva a convertirse en su fuente de sustento. “Entonces, claro, toca resignarse por aquí mientras tanto a ver si se compone o va a seguir lo mismo, más tarde pensará uno a ver qué hacer porque esto es verraco”, concluye Carlos.